PISCO
2007

El 15 de agosto del 2007 a las 6:47 p.m, un violento terremoto de 8.0 grados hizo temblar más de 20000 kms. cuadrados de suelo peruano durante 2 minutos interminables.

El desastre dejó 520 muertos, 40 desaparecidos, 1500 damnificados y más de 75000 hogares destruidos. El terremoto sacudió pueblos del interior así como ciudades cerca de la costa y sierra.

Mientras los residentes de Lima se enfrentaban con cortes de energía, el colapso de la red de telefonía celular y el pánico ocasionado por el tráfico y embotellamientos, pues a todos les urgía encontrarse con sus seres queridos, las pobres comunidades del sur estaban en total destrucción.

Desafíos logísticos y el caos organizacional produjeron el aislamiento de varias comunidades impactadas por el sismo de gran magnitud. Estas necesitaban urgentemente los servicios básicos para sobrevivir al desastre.

El epicentro estuvo ubicado 25 millas (61 km.) al oeste – noroeste de Chincha Alta, Perú, y 90 millas (161 km.) al sur-sureste de Lima según el Servicio Geológico de los Estados Unidos. El epicentro ocurrió 25 millas (47 km.) debajo de la superficie de la tierra. Durante las primeras 12 horas, sucedieron un total de 17 temblores con magnitudes entre 4.5 – 6.3 provocando pánico y desesperación.

El pueblo costeño de Pisco, aproximadamente 160 millas (257 km.) al sur de Lima, fue el más perjudicado, pues el 85% de las construcciones fueron totalmente destruidas.

A la mañana siguiente, los reportes comenzaron a llegar a Lima y a los 1.8 millones de peruanos que viven en el extranjero. El impacto fue peor del que se esperaba y seguía empeorándose al paso de las horas.



Un profundo sentimiento de compasión y solidaridad se arraigó entre todos los peruanos rompiendo las barreras socio-culturales. En Lima, pobres y ricos buscaron la manera de ayudar.

Los sistemas de respuesta de emergencia del gobierno central y local de repente estaban abrumados por la necesidad generalizada de búsqueda, rescate, asistencia médica, alimentos y refugios.

El desafío logístico continúa y mientras la recuperación de la zona avanza a paso lento, miles de sobrevivientes que vivían en extrema pobreza antes del desastre lo han perdido todo.

San Clemente, con una población de aproximadamente 24 000 habitantes, es uno de los ocho distritos de la provincia de Pisco y la comunidad más impactada por el terremoto.

Mientras algunas áreas de San Clemente recibieron ayuda otras no. Nuestra estrategia consistió en identificar aquellas áreas, determinar sus necesidades y brindarles ayuda directamente. Nosotros marcamos una diferencia.

El distrito creció considerablemente en los años 90 con el flujo de miles de personas que fueron desplazadas de sus hogares en la región andina de Ayacucho y Apurímac por el violento conflicto armado entre Sendero Luminoso y las fuerzas del gobierno entre 1980 y el 2000.

Los asentamientos irregulares de San Clemente, situados en una parte del desierto a sólo 5 km del centro de Pisco, parecen como si hubieran sido aplastados por gigantes.

Los habitantes de San Clemente tenían muy poquito para comenzar. Hace 20 años, ellos abandonaron sus hogares en los Andes sin nada con el fin de empezar de cero y brindar a sus hijos un futuro mejor. Ahora, lo han perdido todo y tienen que iniciar la reconstrucción de la nada y sin nada.

EL PROYECTO

El 1 de setiembre del 2007, nosotros visitamos los asentamientos de San Clemente para tasar las necesidades del momento de las víctimas del terremoto. Era evidente que la ayuda no era distribuida equitativamente y algunas áreas todavía no recibían ninguna asistencia.

Nos dimos cuenta que el vecindario que se extendía a lo largo de la calle Cuzco, San Isidro terminando en El Porvenir, uno de los más jóvenes asentamientos, estaba algo olvidado. El 8 de setiembre, nuestro coordinador local, quien es un amigo y residente de San Clemente, identificó un total de 30 familias que necesitaban lo siguiente:

- Alimentos y agua para beber
- Refugios temporarios y mantas
- Servicios de recolectores de agua
- Medicinas básicas

Estas familias luchadoras incluyen 65 niños y 10 madres solteras y viudas.



El enfoque inicial era ayudarlos brindándoles sus necesidades básicas como el agua, alimentos y refugios. Gracias a las contribuciones recibidas durante los primeros 5 días luego del terremoto, fuimos capaces de armar carpas, entregar agua, medicinas y refugios a la comunidad. Pudimos lograr nuestro primer objetivo solo gracias a tu compasión.

Nuestro equipo de voluntariado en Lima está preparado para coordinar la adquisición, entrega, distribución y reportar con toda la documentación requerida sobre la asistencia brindada para alcanzar nuestro siguiente objetivo:

Queremos ser un puente para brindarles la compasión que tanto necesitan.
Ayúdanos a marcar una diferencia.

Nuestro proyecto es una realidad…

Desde el 2015, el centro comunitario empezó a servir oficialmente como la Institución de Educación Inicial No. 910, "Confraternidad San Clemente".

A través de estos últimos 10 años, nuestra relación con la comunidad se ha vuelto cada vez más fuerte y pudimos comprender que los residentes de San Clemente no eran diferentes a nosotros, pues compartían los mismos valores y, naturalmente, deseaban vivir con dignidad. Por lo tanto nos sentimos obligados a continuar con nuestra misión y seguimos comprometimos a ayudarlos a seguir construyendo un futuro mejor para sus niños.

El centro comunitario, ahora escuela-refugio, ayudara considerablemente a alcanzar esta meta.

Actualmente, se ha logrado que la comunidad participe activamente en la administración y mantenimiento del centro, lo cual apoya nuestra visión de lograr motivar a jóvenes y adultos a desarrollar hábitos de responsabilidad social que los convertirán en modelos. Ello generará una cadena de reacción que continuamente mejorará la calidad de vida de cada persona y apreciarán los valores morales.

Luego de varios años de perseverancia y trabajo en equipo con la comunidad, las autoridades, y todos los que desde muy lejos apoyaron en el proyecto, hemos logrado una verdadera realidad.

Nosotros y la comunidad están muy agradecidos por el progreso logrado y estamos completamente comprometidos a seguir apoyando a la comunidad. El impacto ha sido muy positivo en los residentes locales, lo cual reafirma nuestra creencia que "Estamos marcando una diferencia."

Tu apoyo continuo es sumamente importante. Agradecemos a todos aquellos que han contribuido y pedimos a los que no que por favor nos ayuden con nuestra misión en San Clemente. Allí, se logra mucho con poco.

Por favor, sigue apoyando tu causa. Todo es gracias a ti.

Las donaciones son deducibles de tus impuestos.